Evolución del Monumento a La Piedra

Evolución del Monumento a La Piedra

ficha

Nombre: Monumento a La Piedra

Dirección: Ubicado entre las calles Ixtlixóchitl e Iztaccíhuatl

Fecha de inicio: 1996 (petición)

 

Detalle

La Piedra mide tres metros de altura y cinco de base. En la cima tiene una cruz, la representación de una iglesia y su contorno para el año 2010 estaba pintado con grafiti con imágenes de Cristo, San Martín Caballero, la Santa Muerte, Constantino, la Virgen y San José, dos ángeles, San Judas y una hechicera. Actualmente (2011) se encuentra pintado de negro el contorno de La Piedra,  sumado a una barda alrededor de ella con una placa de la delegación Coyoacán.

 

Historia

Focalizamos la atención ahora en el “Monumento a La Piedra” que casi representa una metáfora de la conformación de la colonia Ajusco. Se encuentra ubicado entre las calles Ixtlixóchitl e Iztaccíhuatl a unas cuadras de las oficinas de la subdelegación y de la Av. Aztecas ocupando todo un carril de la primera calle sin permitir el paso ni a peatones ni a vehículos. Es el resto de una piedra volcánica cortada casi de manera cilíndrica de dos metros y medios de alto con una base de cuatro metros.

Como sucede en algunas colonias populares, tempranamente esa esquina –resultado del trabajo descuidado de las autoridades al construir la calle –adquirió tres usos. Por un lado, a los pies de la piedra se empezó a acumular basura. Por otro lado, se puso una Virgen  y se convirtió en un espacio de culto. Por último, se impulsó la creación de un monumento cívico. Los tres usos fueron paralelos. Don Chema, vecino de 84 años, fue el que impulsó que la delegación reconociera oficialmente la piedra y le de atención especial. Inició la gestión a mediados de los 90’s, y quince años más tarde logró su cometido. En la actualidad él preside una comisión de ocho vecinos que tienen la responsabilidad de cuidarla.

Al mismo tiempo, la devoción religiosa se hizo escuchar. Con el impulso de don Guadalupe, anciano que falleció en el 2011, varios contribuyeron a darle un toque sacro a la roca. Un artesano hizo las capillas que ahora se encuentran en la cima, otro compró cemento para hacer una cruz, alguno más colaboró con mano de obra.

Finalmente la parte superior quedó, fruto del esfuerzo colectivo y gratuito de algunos vecinos, con una pequeña maqueta réplica de La Villa, con una cruz, un santuario, gradas y una iglesia pequeña. Don Lupe instauró la veneración de la Santa Cruz el día 3 de mayo, y hasta su muerte se encargó de que en esa fecha se realice una misa cada año a los pies de la piedra. De ahí en adelante, no faltaron personas que vayan a ponerle flores, rezos o que simplemente se persignen al pasar. Todo esto a contra voluntad de don Chema que no tiene ninguna inclinación religiosa, sino más bien política y particular cercanía de las autoridades; hasta hoy, insiste en quitar toda referencia religiosa.

La historia del Monumento a La Piedra es un símbolo que encarna  la ambigua relación con un Estado que participa de manera muy irregular y esporádica en la construcción de la urbe, la diversidad de las expresiones de la devoción religiosa (y el conflicto con una perspectiva laica encarnada por las posiciones de don Chema), la crudeza de la naturaleza que se tuvo que colonizar para poder vivir entre las rocas, y el empeño de sus habitantes. Por ello, el monumento es una suerte de síntesis de la historia de el Ajusco.

Actualmente (2011) el contorno de la piedra se encuentra pintada de negro, con una jardinera verde y pequeña barda de protección con discretas cadenas. Según cuentan los vecinos, ese pedazo de roca quedó así porque en algún momento, cuando el barrio estaba lleno de hoyos y cuevas, maquinaria del entonces Departamento del Distrito Federal incursionó en la zona para construir una tienda. Se abrió camino, se rellenaron algunas calles y emparejaron casas. Hubo personas que no desearon la colaboración y más bien prefirieron que sus domicilios quedaran desfasados hasta nuestros días. En general, toda la colonia Ajusco resiente en sus calles, en sus casas, en las esquinas, en las aceras, en los árboles, la presencia de la piedra volcánica y las anomalías de construir en ese terreno; pero la piedra, hoy monumento, es el sello de esta historia, pues se encuentra en media calle cortando el normal tránsito. Y así se quedó incluso luego del paso de la maquinaria.

 

INSCRIPCIÓN

Monumento a La Piedra

La historia de la zona de Los Pedregales de Coyoacán, está escrita sobre la lava ardiente que en algún momento derramó sobre la llanura el volcán Xitle.

Lugar inhóspito que muy pocos se atrevían a habitar por las condiciones extremas que originaban los peñascos filosos de rocas ígneas, mismas que sirvieron a los grandes escultores de la época prehispánica; cuna de la gran Coatlicue y el hermoso calendario azteca, símbolo de la grandeza de los hombres que se atrevieron a irrumpir sus dominios, colonizando y haciendo suyo el paisaje de agreste vegetación y fauna única, compitiendo en supervivencia lo mismo con serpientes de cascabel que con los hermosos colibríes o los lagartos de colores que podrían verse asoleando cada mañana, hogar de infinitos manantiales de aguas cálidas y transparentes que cobijaron cientos de veces a los infantes que gustosos se entregaban cada tarde a sus baños y juego.

En esta era de globalización y modernidad donde permanentemente se olvidan los valores que dan origen a nuestra sociedad, resulta imprescindible ejercitar la memoria colectiva que da cuenta de nuestra historia y raíces, las cuales en sí mismas, recuperan la lucha social que nos da identidad y dan fe del esfuerzo que nos distingue  a los habitantes de Los Pedregales de Coyoacán.

Por tal motivo, este pequeño peñasco enclavado en el corazón de los pedregales, es símbolo de lucha social y la identidad colectiva del origen de los pedregales.

 

Raúl Antonio Flores García

Jefe Delegacional en Coyoacán

México, D.F., Coyoacán a 25 de enero de 2011

Evolución del Monumento a La Piedra

(muestra fotográfica)